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viernes, 7 de junio de 2013

DE LOS 15 a LOS 30, APUNTES SOBRE Sábado por la tarde de Marco V. Aragonés

Amor y alcohol se convierten en adicciones para el joven escritor. Lo arrastran y lo acompañan hasta las puertas de la edad adulta. Se convierten en su motor de vida. Sobrepasan al acto de escribir, puesto que en Sábado por la tarde, escribir es sólo un medio de acreditación, un llamado al exterior, un lanzar bengalas al cielo nocturno.

El poeta, más que pedir la atención de la muchacha de sus deseos, la exige. Le muestra su poemario publicado y sus premios como armas que buscan hacer daño. “Algún día voy a ser un poeta famoso y te vas arrepentir”. La frase aún salpica sangre quinceañera. Ella es la niña que, igual que el poeta, crecerá.

“El clásico borracho descorazonado que es el joven poeta en ese momento”. El borracho ejecutante del escándalo, vamos, ¡el borracho que jode! Es aún el poeta inmaduro, niño, que nunca crece y que es incapaz de progresar afectivamente. La encarnación del capricho alimentado por décadas en busca de algún gramo de aceptación; presenta la tendencia suicida del poeta, aquí con preferencia al Johnnie Walker y las cardioaspirinas.

El tipo del BMW, la mujer madurada a la sombra del dinero, la literatura que se ahoga en prácticas alcohólicas y otras colindantes a ellas: las propias del suicida. Nos los encontramos en un ambiente lúgubre y musical, y, al final, con título de treintañero, tal vez, en la playa suene mentalmente Baglioni, y efectivamente: será culpa del agua salada.




-Julio Ramírez Soto-

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